PRÁCTICA PEDAGÓGICA
En este artículo, nos adentraremos en el enriquecedor universo de las prácticas pedagógicas, con el propósito de avivar su significado, fortalecer su arraigo y reconfigurar su esencia. Nos proponemos contemplarlas desde una perspectiva renovada, con la intención de suscitar una apropiación genuina por parte de la distinguida comunidad normalista.
Aladentrarnos en el concepto de prácticas pedagógicas, nos sumergimos en un océano de posibilidades, donde la creatividad y la innovación se entrelazan con la tradición y la experiencia. Nos desafiamos a explorar nuevos horizontes, a abrazar nuevas metodologías y a integrar las más avanzadas herramientas tecnológicas en el noble arte de enseñar.
Pues bien, la práctica pedagógica no es solo el quehacer diario y las relaciones que de ellas resulten. Por práctica se entiende: el conjunto de acciones que consciente e inconscientemente el maestro realiza en relación con los procesos educativos y pedagógicos.
Es
una acción para promover fundamentalmente la formación del sujeto. Pero estas
prácticas se efectúan en un lugar de realización de enseñanzas de estas prácticas: la escuela. Por tanto,
tienen una gran incidencia en el aprendizaje de los estudiantes.” La práctica no es una instancia misteriosa,
un subsuelo de la historia, ni un motor oculto: es lo que hacen las personas.
Práctica en tal sentido, remite a dos categorías: por un lado, es un ejercicio,
uso, costumbre y reglas, es decir, habituación a una circunstancia por efecto
de reiteración; por el otro, es manera o modo de hacer, método y estilo:
distinción de una acción por la individualidad que construye quien la practica
de manera particular[1]”
Gilles Deleuze[2], expresa por práctica el “conjunto de conexiones que van de un punto teórico a otro. La teoría es el engarce de una práctica con otra. Ninguna teoría se puede desarrollar sin encontrarse ante una especie de muro, y se precisa la práctica para agujerearlo”
Las prácticas pedagógicas constituyen el alma misma del proceso educativo, son el tejido con el cual los maestros moldean el conocimiento y guían el desarrollo de las mentes inquietas de los estudiantes. No se limitan simplemente a la transmisión de saberes, sino que encarnan la esencia de una pedagogía activa y participativa, donde el aprendizaje se convierte en una experiencia cautivadora y transformadora.
La
verdadera riqueza de las prácticas pedagógicas radica en su capacidad de
adaptación y renovación constante, en su habilidad para responder a los
desafíos cambiantes de la sociedad y las necesidades únicas de cada estudiante.
En este sentido, la comunidad normalista se erige como el epicentro de esta
transformación, como los guardianes y difusores de una pedagogía viva y
vibrante.
La práctica pedagógica en consecuencia, no se puede confundir con el hacer, con la aplicación, con la realización de algo, con la voluntad de instrumentar un pensamiento y que se vea operando. Por práctica pedagógica, tampoco puede entenderse lo que vemos ante nosotros, lo que reconocemos, afuera en el espacio exterior. Por práctica pedagógica entendemos, por el contrario, las acciones y reacciones, las intenciones y las resistencias, los deseos y los bloqueos, que se producen en toda relación pedagógica.
Cuando
veamos una intención, un discurso, una acción que quiere actuar sobre una
conducta, una cosa, un sujeto, estamos ante una práctica pedagógica. Las
reacciones ante estos actos sean de rechazo, aceptación o resistencia, son
también práctica pedagógica. De tal manera que la práctica pedagógica son todos
estos juegos, luchas, bloqueos, que encontramos en los discursos o en la
escuela.
Finalmente,
invitamos a la comunidad normalista a contemplar las prácticas pedagógicas con
ojos nuevos, a redescubrir su belleza y su potencial transformador. Que esta
reflexión nos inspire a abrazar el cambio, a nutrir nuestra práctica educativa
con pasión y compromiso, y a cultivar un entorno donde el aprendizaje florezca
en toda su plenitud.
César Silva Mejía.
[1] Veyne Paul. Como se
escribe la historia. Foucault revoluciona la historia. Editorial alianza.
Madrid. 1984
[2] Deleuze Gilles. Citado por Marta Sarria. Ensayo. Prácticas, Saber
y Experiencia. Santa Marta. 2006
3.OpenIA 2024. https://chat.openai.com/chat.
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