CIRCULO DE VIENA

 Con frecuencia, al sumergirnos en la lectura de textos sobre pedagogía, epistemología, filosofía, así como en el análisis del PEI institucional y otros temas afines, nos topamos con diversas menciones al Círculo de Viena y a la Escuela de Frankfurt. En esta ocasión, tanto en la página que presentamos hoy como en la próxima entrega de este artículo, nos adentraremos en la exploración y análisis de estos movimientos intelectuales.

 Pues bien, empezamos con el Círculo de Viena (Wiener Kreis en Alemán), fue un movimiento científico y filosófico formado en Viena, Austria en el año 1922 por Moritz Schlick y disuelto definitivamente en 1936. Este movimiento, con el nombre original de Círculo de Viena para la concepción científica del mundo, se ocupa principalmente de la lógica de la ciencia, considerando la filosofía como una disciplina encargada de distinguir entre lo que es ciencia y lo que no, y de la elaboración de un lenguaje común a todas las ciencias.

 El proyecto del Círculo de Viena comenzó a difundirse a partir de los trabajos de la revista Erkenntnis dirigida por Rudolf Carnap, en la cual se publicaron los principales aportes de este movimiento. Karl Popper hizo una presentación de su obra: la lógica de la investigación científica, que influyó en forma importante en el Círculo.

 La filosofía del Círculo de Viena aboga por una concepción científica del mundo, defendiendo el empirismo de David Hume, John Locke y Ernst Mach, el método de la inducción, la búsqueda de la unificación del lenguaje de la ciencia y la refutación de la metafísica. Esta filosofía es una forma de empirismo y una forma de positivismo conocida con los nombres de positivismo lógico, neopositivismo, empirismo lógico o neoempirismo, aunque los miembros del Círculo de Viena preferían llamarlo empirismo consecuente.

 En esencia se pretendía construir un lenguaje común, que debía ser elaborado por la filosofía basándose en el lenguaje de la física, por ser ésta la disciplina científica de mayores avances y la que practicaban profesionalmente muchos de los miembros del círculo. Con ello, se perseguía el objetivo de   unificar el conocimiento que se consigue a partir de la reducción de todas las disciplinas del conocimiento científico a fórmulas lógico-matemáticas y por tanto, se debería crear un metalenguaje mediante el cual se puedan entender entre ellas.

Esta concepción tuvo una gran influencia en los métodos de investigación, que empezaron a implementarse en las diferentes instituciones dedicadas a la ciencia y la educación. Las repercusiones de este paradigma aún hoy se sienten, en la formulación de investigaciones en el campo de la pedagogía y la educación, a pesar del surgimiento de la investigación cualitativa. No es fácil deshacerse de esa postura, sobre todo por la formación que hemos recibido.

 

Elaborado por: Cesarsilvamejia@gmail.com                                           

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